El candelabro de siete brazos es el símbolo judío más antiguo y de primer orden, ya que siempre se identificó con el judaísmo y con la religión monoteísta de Israel.. En la tradición Judía los siete brazos representan la Semana de la Creación con el sábado en el centro En la cábala ( mística judía) el candelabro simboliza el árbol de la vida. Los siete brazos áureos de este candelabro dictado en la sima del Sinaí por el Señor a Moisés simbolizan también el Sol, la Luna y los cinco planetas principales. Las tres formas en U de los brazos escalonados sobre el tallo central simbolizan la sabiduría, la fuerza y la belleza. Como el candelabro está echo en oro puro, simboliza el máximo valor sustancial y fundamentalmente la inmensa significación simbólica espiritual.
Tradicionalmente se ha explicado que cada brazo está representando un día de la semana, que a su vez se relaciona con una cualidad emocional que es necesario refinar para que funcione acorde a objetivos trascendentes.
Dios nos ha concedido el potencial para iluminar cada aspecto de nuestras existencias, incluso aquellos que aparecen más oscuros y lejanos Cuando cada una de las cualidades intrínsecas a la persona ha sido encendida, brota la luz que le es inherente y se expande para beneficiar a las inmediaciones
Retornando a la Menorah, cada brazo representa cualidades latentes en el espíritu humano, y cada lámpara encendida sobre esos brazos dorados representa una cualidad que ha pasado de estar dormida a transformarse en actos constructivos y luminosos. Es lo que aprendemos claramente del profeta Zacarías "No con ejército, ni con fuerza, sino con Mi espíritu, ha dicho el Eterno de los Ejércitos." (Zejariá / Zacarías 4:6). Es decir, aquel que quiere conquistar el verdadero triunfo, debe trabajar en sus aspectos emocionales (que emanan del espíritu que conforma a la persona), y cuando los ha convertido en lámparas y no en aceite apagado, es que ha vencido sus pulsiones negativas, y está en pos de lo que al Eterno agrada.
Permítame recordar que el brazo central, al cual tendían las llamas de los otros seis caños, representa al Shabbat, el día que cronológicamente culmina la semana pero que espiritualmente equivale a su centro, su eje, su leit-motiv; tal como se aprende a partir de lo ordenado: "Además, le harás siete lámparas, y las pondrás en alto, para que alumbren hacia adelante." (Shemot / Éxodo 25:37), adelante se entiende el centro, el brazo que equilibra y armoniza toda la estructura.
Aquel que ha encendido correctamente sus siete lámparas espirituales, está en un estado de armonía interior y de equilibrio con el prójimo.